La acuicultura europea se caracteriza, a nivel general, por una producción de elevado valor y su considerable desarrollo tecnológico aunque la contribución europea al total de la producción acuícola mundial no es muy significativa, el continente ocupa los primeros puestos en la producción de especies como el salmón atlántico, la dorada, la lubina, el rodaballo o el mejillón. En las últimas décadas, los productores europeos han realizado un considerable esfuerzo para conseguir un desarrollo sostenible de esta actividad, aunque su ritmo de crecimiento no ha conseguido igualar el que se da en otras áreas del planeta.
La producción acuícola europea está claramente dominada por un país, Noruega, y una especie, el salmón, que en los últimos años ha experimentado un crecimiento sostenido, y cuyo destino es, mayoritariamente, la exportación. Un ejemplo de ello: según datos de la oficina de Estadística de Noruega, en 2007 las ventas de salmón noruego al exterior alcanzaron las 629.059 toneladas, mientras que la producción total de acuicultura en la Unión Europea, según datos de Eurostat, ascendió a 1.382.439 toneladas. Además, si analizamos el informe de la Federación Europea de Productores de Acuicultura (FEAP), que engloba únicamente el cultivo de peces, el dominio noruego también aparece claramente reflejado, pues su producción se estima en 870.450 toneladas en 2008, frente al total europeo de 1.663.921 toneladas estimadas en 2008.
En este informe también se recoge que, en los últimos ocho años, entre los países que han experimentado un mayor crecimiento de su producción destacan Chipre (+12,2%), Noruega (+8,7%), Turquía (+6,7%), y Grecia (+5,2%). En el extremo contrario se sitúan Irlanda (-6,7%), Islas Feroe (- 5,2%) o Malta (-4,0%). En España, la tasa de crecimiento se ha quedado en el 3,2%.
Respecto a la creación de puestos de trabajo, el número de empleos directos generados por la industria acuícola en la Unión Europea ascendía, según datos de la Comisión Euopea, a 65.000 en 2003, mayoritariamente concentrados en países como Francia, España, o Portugal. Paradójicamente, en 2007 el principal productor europeo de acuicultura, Noruega, únicamente daba empleo directo a 4.337 trabajadores en este sector.
La producción acuícola europea se puede dividir en tres grandes grupos: por una parte, el cultivo de moluscos, y por otra, la producción de peces de agua dulce y de peces de agua salada. La evolución de estos grupos ha sido diferente en las últimas décadas, aunque, a nivel global y centrándonos en la actividad dentro de la Unión Europea, es necesario destacar que el crecimiento del sector acuícola no ha seguido el mismo ritmo que en otras áreas geográficas. Así, realizando un análisis global, si se consideran las cifras de crecimiento entre 1995 y 2004, el aumento de la producción a nivel mundial se situó en el 9% mientras que en los 27 socios de la UE esta tasa alcanzó únicamente el 3- 4%, lo que refleja un cierto estancamiento de esta actividad dentro de la Unión. Y ello a pesar de que el comunitario es uno de los mayores mercados para los productos de la pesca y la acuicultura, en el que la tasa de importaciones alcanza el 60% para cubrir la creciente demanda de los consumidores europeos.
PRODUCCIÓN DE MOLUSCOS
El mejillón es la especie dominante dentro de los cultivos de moluscos. En 2006, según la FAO, en Europa se produjeron un total de 490.11 toneladas de este bivalvo, mayoritariamente en España -y más concretamente en Galicia-. Es de destacar el incremento en la producción de países como Irlanda, Grecia, el Reino Unido o Suecia, tradición en el cultivo de esta especie, como es Holanda, ha visto su producción reducida en los últimos tiempos debido a las dificultades para conseguir semilla.
La ostra es el segundo molusco en importancia por producción. La especie mayoritariamente cultivada es la Cassostrea gigas -ostra rizada- y el primer país productor es Francia -con unas 130.000 toneladas anuales-, aunque se están sumando otras zonas productoras como Irlanda, que entre 1999 y 2004 pasó de producir 1.700 toneladas a 12.000, según datos de la Comisión Europea.
PRODUCCIÓN DE PECES
La evolución de la producción de peces de agua marina está muy influida por el crecimiento del salmón, que, según datos de la FEAP entre 2001 y 2008 aumentó en un 6,4%, pasando de 640.825 toneladas a 987.789 toneladas. También se ha incrementado la producción de otras especies de agua salada, de manera notable en el caso de los peces planos (+11%), la lubina (+9%) o la dorada (+6,4%). Son precisamente estas dos últimas especies las que dominan la acuicultura marina dentro de la UE, con producciones que en 2007 alcanzaron las 104.425 y 142.097 toneladas, respectivamente.
Por otra parte, la tónica general en la piscicultura continental europea en los últimos años ha sido la de la estabilidad o, incluso, el ligero retroceso. Así, según los datos de FEAP, para la especie principal, la trucha, la producción se redujo en un 1,3% desde 2001, mientras que el descenso en la segunda especie por importancia, las carpas, se sitúa en un 1,4% en el mismo período. Así, la producción en 2007 de trucha alcanzó las 326.816 toneladas, mientras que las carpas totalizaron 70.341 toneladas. Por el contrario, especies como la tilapia han experimentado notables incrementos en su producción (+33%), aunque todavía resulta muy minoritarias.
LA COMISIÓN ANALIZA EL FUTURO DE LA ACUICULTURA EN LA UE
En septiembre de 2002, la Comisión Europea lanzó la primera estrategia comunitaria orientada específicamente al “desarrollo de una acuicultura europea sostenible”. El objetivo de este documento era triple: la creación de empleos (entre 8.000 y 10.000 entre 2003 y 2008); asegurar el suministro de productos acuícolas “seguros y de buena calidad”; y fomentar una industria respetuosa del medio ambiente.
Cinco años después, en mayo de 2007, la Comisión inició un proceso de revisión de esta estrategia (inicialmente diseñada para un período de 10 años), y abrió un proceso de consultas a través del que buscaba conocer la opinión del sector sobre las medidas que serían necesarias en la UE para que tanto consumidores como productores puedan extraer los máximos beneficios del desarrollo de la acuicultura, asegurando la sostenibilidad de esta actividad. El proceso de consultas recogió un total de 46 contribuciones remitidas por diferentes entidades, desde asociaciones de productores a organizaciones ecologistas, que hicieron llegar a los responsables de la Comisión su opinión sobre temas como las perspectivas económicas de la acuicultura de la UE; los retos medioambientales que se presentan ante el sector; o el desarrollo tecnológico y la ordenación territorial. Estas reflexiones han servido como base a la Comisión para desarrollar su trabajo de revisión, y, siguiendo la “hoja de ruta” habitual en este tipo de procesos, el pasado mes de noviembre el Consejo de ministros de Agricultura y Pesca de la Unión abordó la primera reflexión sobre esta cuestión, con el objetivo de que, si no hay ningún cambio imprevisto en la agenda, el documento definitivo se haga público durante el primer semestre de este año.